El Ayuntamiento de Sevilla ha recortado un 83% el presupuesto de cooperación internacional, dejando una política pública de décadas en apenas 43.000 euros. Córdoba Solidaria —la coordinadora que agrupa al tejido solidario cordobés— se suma al apoyo a las entidades sevillanas y pide al Ayuntamiento de Córdoba que recupere el diálogo real con el sector para que aquí no ocurra lo mismo.

En Sevilla, una política pública que todos los gobiernos municipales habían mantenido durante décadas —fueran del signo que fueran— acaba de quedar reducida a casi nada. Los presupuestos municipales para 2026 recortan la cooperación al desarrollo un 83,17%: de más de dos millones de euros en 2025 a 43.000 para la convocatoria de proyectos de este año. Todo ello mientras el presupuesto municipal total crece hasta los 1.096 millones.
Detrás de esa cifra hay trabajo concreto que se paraliza. La cooperación sevillana llegaba a 20 países con proyectos de acceso al agua, salud comunitaria, igualdad y respuesta a emergencias, y en la propia Sevilla más de 23.000 personas habían pasado por formaciones sobre derechos y desigualdad global. Según denuncia la Asociación Sevillana de ONGD (ASONGD), la coordinadora del sector allí, el recorte aboca además a las entidades a despidos y congelación de contrataciones. Y hay un dato que no conviene pasar por alto: se aprobó saltándose el Consejo de Cooperación, el órgano donde la sociedad civil tiene voz. Primero se vacía el espacio de diálogo; después se recorta sin que nadie pueda oponerse.
Desde Córdoba Solidaria nos ponemos al lado de ASONGD y de las entidades sevillanas. Lo que defienden allí es una idea de lo público que compartimos: que la solidaridad internacional no es un gasto prescindible ni un lujo que una ciudad se permite cuando le sobra, sino parte de lo que hace decente a una institución. Cuando un ayuntamiento coopera, no pierde nada: ensancha lo que es.
Y lo decimos mirando a Córdoba, porque el método que ha llevado al recorte en Sevilla nos resulta conocido. El pasado abril, Córdoba Solidaria ya trasladó públicamente su malestar por la publicación de las bases de la convocatoria de cooperación de 2026 sin debate previo con las entidades, con convocatorias de apenas 48 horas a reuniones meramente informativas y con un Consejo Municipal de Cooperación y Solidaridad Internacional que ha dejado de funcionar como espacio real de construcción conjunta. Arrinconar la participación es el primer paso del mismo camino. Por eso pedimos al Ayuntamiento de Córdoba que recupere el diálogo real con el sector y devuelva al Consejo su papel de espacio de decisión compartida. Es la mejor garantía de que aquí no se repita lo de Sevilla.
Si compartes esta posición, puedes difundirla. Y puedes leer aquí la denuncia que Córdoba Solidaria hizo en abril sobre la falta de participación en la convocatoria de 2026. Cuanta más gente en Córdoba sepa lo que está en juego, más difícil es que se repita aquí lo que ha pasado en Sevilla.

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