El lunes 22 de septiembre ayudamos a la organización de la Jornada “Impacto de la Cooperación Descentralizada de la Administración Local Andaluza: Transferencia desde el municipalismo para un Desarrollo Sostenible”, además de la gestión de las actividades de la tarde, la exposición y las bibliotecas humanas, por la mañana participamos en la bienvenida y en la última mesa de trabajo de la mañana.
En todos los espacios a los que hemos asistido, hemos intentado recalcar que consideramos que la cooperación no es un lujo ni una acción secundaria: es una política pública necesaria, que nos permite construir puentes entre territorios, impulsar derechos y acompañar a comunidades que luchan por un desarrollo sostenible e inclusivo.
Y que, para que sea realmente transformadora, necesitamos dos cosas fundamentales: La primera es financiación suficiente y estable. Sin recursos adecuados, es imposible garantizar procesos a medio y largo plazo, ni dar continuidad a los compromisos históricos como el 0,7%. Hablamos de una inversión en justicia social que debe estar blindada frente a los vaivenes políticos.
La segunda es cuidar a quienes hacen posible la cooperación desde las ONGD. Las organizaciones no son solo ejecutoras de proyectos, sino tejido social vivo que aporta conocimiento, innovación y cercanía con las comunidades. Para sostener este trabajo necesitamos estabilidad, reconocimiento y condiciones que permitan seguir aportando con calidad y con dignidad.
Muchísimas gracias a las entidades que lo han hecho posible y a todas las asistentes a la jornada










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