La entidad se suma al Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, el 17 de octubre, con un comunicado en el que denuncia que las administraciones responden a los barrios “como un contestador automático”. Reclama una única mesa interadministrativa, con objetivos compartidos, planificación a largo plazo y evaluación continua.

La Asociación Andaluza de Barrios Ignorados (AABI) recuerda que, según Naciones Unidas, la pobreza es una violación de los derechos humanos y que las personas que la sufren deben estar en el centro de las decisiones políticas y sociales. Con ese punto de partida, la asociación plantea un comunicado que simula una llamada a la atención ciudadana, con sus opciones y sus esperas, para describir lo que viven los barrios cuando reclaman respuestas a las administraciones.
AABI explica que existen multitud de planes, programas y convocatorias en educación, servicios sociales, empleo, salud y vivienda, tanto municipales como andaluces y estatales, pero que los resultados no llegan. Las actuaciones parciales y descoordinadas, señala, ya no sirven: hace falta cambiar de raíz el enfoque de las políticas públicas en lugar de repetirlas cada año con otro nombre. La evaluación de resultados nunca llega, mientras que los indicadores se viven a diario en los barrios: fracaso y abandono escolar, menor esperanza de vida, personas durmiendo en la calle, degradación urbana y un parque público de viviendas mal gestionado.
La asociación denuncia además que las administraciones se remiten unas a otras la responsabilidad, el Ayuntamiento a la Junta, la Junta al Gobierno central y este de vuelta al Ayuntamiento, y considera que ahí empieza el maltrato institucional. Frente a ello, propone una sola mesa interadministrativa y hace una invitación a alcaldías, concejalías, consejerías y representantes parlamentarios: dejar a un lado las siglas y las trincheras, sentarse a dialogar cara a cara y construir consensos reales, midiendo el éxito de las políticas por la dignidad y la felicidad de quienes viven en los barrios. Con el lema “colgamos el teléfono, llamamos a la puerta”, AABI defiende que la paciencia histórica del vecindario no es derrotismo y que seguir reclamando es legítimo.
El comunicado también se dirige a las personas de los barrios, a quienes anima a contar sus problemas aunque no puedan alzar la voz: falta de descanso por una mala gestión de la vivienda, falta de futuro para los hijos y las hijas, matrículas inasumibles en centros privados de FP, apagones, falta de autobús urbano para ir a trabajar o al hospital, citas sanitarias que no llegan. Quien viva esta situación puede sumarse a esa conversación compartiendo su experiencia y difundiendo el comunicado, para que, en palabras de la asociación, el runrún del barrio no se apague nunca.

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